Qué es el bienestar?
Podríamos considerarlo como el objetivo último de cada persona; el sentimiento de tener los conflictos o las dudas que nos acechan diariamente bajo el mayor control posible. Pero para resolver conflictos, uno de los mayores problemas que hemos observado en nuestra práctica profesional es que la gente tiende a evitarlos.
¿Se cura una pierna rota simplemente si la dejamos estar? ¿Se cerrará mágicamente una ulcera infectada simplemente si la dejamos expuesta a los elementos? Entonces, ¿qué misterioso principio nos hace aplicarnos ese método en nuestros problemas psicológicos o emocionales?
Paradigmático es el caso de la vida en pareja. Seguramente el lector conocerá, de primera o de tercera mano, algún caso en el que no hablar las cosas o afrontarlas de forma directa ha llevado a que, lo que en un principio era un problema nimio, se convirtiese en un "alud" de primer orden dificilmente solucionable.
O aquella discusión que se corta con un "no quiero hablar de eso", y que se convierte secretamente en un "nunca vamos a hablar de esto".
Evidentemente, discutir conlleva un cierto nivel de sufrimiento emocional, un peaje de dolor que en estos tiempos de repudio absoluto y patológico de dolor, de epidurales gratuitas y de Prozac como panacea para todos los males del alma, es completamente inasumible.
Incluso el proceso de afrontar los propios conflictos y contradicciones ha quedado imbuido de ese "ojos que no ven, corazón que no siente". El centrarse en paliar los síntomas en lugar de atacar el problema de raíz es la nota dominante en las terapias que siguen muchos depresivos en nuestra sociedad.
De acuerdo, economicamente sale mucho más rentable una pastilla que una visita al psicólogo, e incluso es menos doloroso en algunos casos...¿Pero es una solución estancarse, dejar que la ulcera siga creciendo y limitarse a taparla con elegantes gasas y medicinas contra el dolor sin desinfectar?
Como rezaba el título de un libro de hace unos años: "Mas Platón y menos Prozac".
Y es que, ser valiente, cuesta. Pero a la larga sale mucho más rentable.
El concepto de bienestar: la necesidad del conflicto.
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